Cada vez son más conocidas las obras de arte americanas y de México, que se conservan fuera del continente: investigador

El pasado 19 de noviembre, Juan Sebastián López García del Departamento de Arte, Cuidad y Territorio de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, sostuvo una plática con los estudiantes de Historia del Arte del Centro Universitario de Tonalá.

 

El reconocido investigador aseguró que las islas Canarias se han convertido en  un “museo imaginario” con piezas de variada procedencia, estilo y categoría; si bien el estilo barroco predomina en las pinturas, esculturas y platerías mexicanas.

 

Indicó que las iglesias son un espacio preferente de su localización y en esta circunstancia radica uno de los rasgos particulares de estas piezas, ya que en algunas, junto a su reconocimiento cultural, se une el valor significativo que las distinguen.

 

López García mencionó que las imágenes de culto que poseen una mayor devoción y significación en Canarias tienen una variada procedencia, ya que las hay europeas, especialmente las originarias de Flandes, españolas y las procedentes de América, sobre todo de México y Cuba, a las que hay que sumar las realizadas en Canarias.

 

“Muchas esculturas elaboradas en México han alcanzado un alto valor devocional en la propia federación de estados, pero lo que resulta más significativo es el protagonismo devocional y social de efigies mexicanas fuera de México, en este caso Canarias, a las que suman otras de diferente procedencia mexicana”.

 

De acuerdo al experto, en el siglo XVI llegaron las primeras obras de talleres americanos al archipiélago canario, aunque teniendo sus momentos de mayor intensidad en las centurias de XVII y XVIII. En tanto aseguró que es un listado numeroso de bienes registrados, de tal manera que prácticamente no existe ningún templo canario históricamente importante que no posea piezas procedentes del nuevo continente.

 

López García, enfatizó que México ocupa el primer lugar en cuanto al origen de buena parte de las obras, en donde no sólo destaca la cantidad, sino la calidad de muchas de ellas, asegurando  que no se sabe el lugar el exacto de su ejecución, aunque de algunas proceden de la región de occidente, concretamente de Michoacán, desde donde llagaron los crucificados con técnica de caña de maíz, como el muy conocido el Cristo de Telde.

 

“El michoacano Cristo de Telde o Santiago de Gáldar son símbolos que en su iconicidad para la sociedad isleña representan a estas ciudades globalmente, más allá de su carácter intrínseco novohispano o, incluso, de su sentido estricto religioso”.

 

El investigador invitado concluyó su participación asegurando que un buen número de esculturas indianas que llegaron a Canarias, adquirieron un valor significativo otorgado por la sociedad, que las han convertido en protagonistas de espacios arquitectónicos y urbanos, especialmente en los centros históricos, donde se aúnan a partir de ellas aspectos del patrimonio tangible e intangible, formando parte del imaginario colectivo y, por tanto, con un alto valor social.

 

Edición y Fotografía: Mtra. Elizabeth Villalpando Castro

19 de noviembre de 2013