Red Internacional de Igualdad e Inclusión en la Educación Superior

Presentación
Las instituciones de educación superior emergieron como instituciones que fueron constituidas por hombres y para hombres. En sus orígenes las mujeres no tenían un lugar, un papel ni una posibilidad de acceder como aprendices o como instructoras en la educación superior.
A partir de los movimientos feministas prioritariamente de la igualdad se logró el paulatino acceso a la educación por parte de las mujeres, sin embargo, este acceso se realizó en una posición de subordinación, desde espacios y carreras caracterizadas por una reproducción social y pública de tareas como el cuidado, el servicio y el ser para otros. Incluso, al día de hoy siguen persistiendo estas brechas de representación femenina de las mujeres en ciertas carreras, por ejemplo, las carreras STEM.
Además, la presencia de las mujeres no reconfiguró necesariamente los modos de trabajo, los horarios, las lógicas patriarcales desde las que estaba configurada la Universidad, ni tampoco redefinió el sujeto ideal de la ciencia y del conocimiento que habitualmente se planteaba como un hombre racional, hombre, capacitista, blanco y clase mediero.
En ese marco las mujeres se insertaron como estudiantes, profesoras y directivas en un campo que estaba configurado desde los parámetros de una supuesta neutralidad pero que privilegiaban a un sujeto con cualidades y disposiciones muy distintas a las de las mujeres, quienes muchas veces, debido a asignaciones culturales siguen realizando el trabajo de cuidados y de crianza.
Esta historia de constitución y configuración de las universidades del mundo desde cegueras de género, en las últimas cinco décadas ha sido visibilizada y ampliamente cuestionada por la academia feminista, los activismos feministas. En respuesta a estos cuestionamientos se ha ido avanzando en la construcción y declaración de normativas, políticas internacionales, nacionales e institucionales con las que se busca avanzar hacia la igualdad de género. También han surgido algunos mecanismos e instrumentos de evaluación de ello. Sin embargo, la declaración e implementación de estas normativas y políticas en torno a la igualdad ha sido desigual entre países e instituciones, además que ha evidenciado la falta de claridad en los aspectos necesarios para asegurar una adecuado logro de los mismos.
Por ello, se vuelve necesario un trabajo colectivo, en red y comparativo que permita identificar cómo han sido los procesos de construcción de diagnósticos, políticas, planes, programas y estrategias que aportan hacia la igualdad. Asimismo, se vuelve importante la puesta en común de desafíos, aprendizajes, estrategias para implementarlos y para evaluarlos. A partir de un pleno reconocimiento de la importancia de la revisión conjunta y comparada es que surge en 2023 la Red de Igualdad e Inclusión en la Educación Superior, la cual está albergada en el Centro Universitario de Tonalá de la Universidad de Guadalajara. En ella participan investigadoras e investigadores de Portugal, Ecuador, Perú, Chile, Brasil, España y México.